DAME UNA PALANCA Y MOVERÉ AL MUNDO“
Desde muy temprana edad nos enseñan a analizar
los problemas, a fragmentar el mundo. Al parecer esto facilita las tareas
complejas, pero sin saberlo pagamos un precio enorme. Ya no vemos las
consecuencias de nuestros actos; perdemos nuestra sensación intrínseca de
conexión con una totalidad más vasta. Cuando tratamos de ver la “imagen
general” tratamos de ensamblar nuevamente los fragmentos, enumerar y organizar
todas las piezas.
“La capacidad de aprender con mayor rapidez
que los competidores quizás sea la única ventaja competitiva sostenible”. Al
crecer la interconexión en el mundo y la complejidad y el dinamismo en los
negocios, el trabajo se vincula cada vez más con el aprendizaje. Ya no es
posible “observar el panorama” y ordenar a los demás que sigan las órdenes del
“gran estratega”. Las organizaciones que cobran relevancia en el futuro serán
las que descubran como aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje
de la gente en todos los niveles de la organización.
Se dice que una idea se ha inventado cuando
se prueba en el laboratorio, que la idea es innovadora cuando puede
reproducirse en escala y a costos accesibles, si es de tamaña importancia como
para crear una nueva industria o cambiar la existente se habla de innovación
básica.
fuente: http://revistas.luz.edu.ve/index.php/omnia/article/viewFile/5275/5123

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