Introducción
Hablar de la educación que se debe impartir en el futuro, es un tema bastante complejo ya que se trata de considerar e incluir en la misma, factores que no han sido tomados en cuenta. Hoy en día los adelantos tecnológicos tales como la Internet, las redes de comunicación, la telefonía celular y las telecomunicaciones en general nos mantienen unidos a través de una red de comunicación expandida por todo el mundo, que sin embrago deja por un lado las verdaderas necesidades de la sociedad: una educación que brinde las herramientas para enfrentar las adversidades del presente y futuro.
Hablar de la educación que se debe impartir en el futuro, es un tema bastante complejo ya que se trata de considerar e incluir en la misma, factores que no han sido tomados en cuenta. Hoy en día los adelantos tecnológicos tales como la Internet, las redes de comunicación, la telefonía celular y las telecomunicaciones en general nos mantienen unidos a través de una red de comunicación expandida por todo el mundo, que sin embrago deja por un lado las verdaderas necesidades de la sociedad: una educación que brinde las herramientas para enfrentar las adversidades del presente y futuro.
Por lo tanto, Si queremos que la Tierra pueda satisfacer
las necesidades de los seres humanos que la habitan, entonces la sociedad
humana debe transformarse. En esta evolución hacia los cambios fundamentales de
nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos, la educación en su sentido
más amplio desempeña un papel preponderante. La educación es la fuerza del
futuro, pues constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el
cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro
pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de
los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo.
La educación actual tiene muchos obstáculos para avanzar.
Por ende nuestros esfuerzos por mejorar la educación deben ser mayores. Debemos
reconsiderar la organización del conocimiento, y para ello debemos derribar las
barreras tradicionales entre las disciplinas y concebir una manera de reunir lo
que hasta ahora ha estado separado. Debemos reformular nuestras políticas y
programas educativos. Y al realizar estas reformas es necesario mantener la
mirada fija a largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras, pues
tenemos una enorme responsabilidad en relación a ellas.
La educación del futuro debe considerar saberes que son
normalmente ignorados en la educación actual. En este libro Edgar Morín expone
las razones por las que la educación puede ayudar a construir un mañana viable.
Hace un llamado a la humanidad, especialmente a los
maestros, a luchar contra siete cegueras fuertemente arraigadas en el
conocimiento y la cultura que impiden advertir la luz. Expone y explica estos
siete saberes a manera de concepciones, lógicas de pensamiento que podrán
romper con la idea de conocimiento que ha predominado en la sociedad actual.
Siete actitudes ante el conocimiento y consideraciones sobre lo que éste es.
SIETE SABERES PARA LA
EDUCACION DEL FUTURO
1.- Las cegueras del
conocimiento el error y la ilusiónTodo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la
ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El
conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de
percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia
distorsionadora de los afectos, al ataque de la propia cultura, al conformismo,
a la selección meramente sociológica de nuestras ideas, etc.
Así mismo, se podría decir que, despojando de afecto todo
conocimiento, eliminamos el riesgo de error. Pero es cierto que el odio, la
amistad o el amor pueden enceguecernos, también es cierto que el desarrollo de la
inteligencia es inseparable de la afectividad. La afectividad puede oscurecer
el conocimiento pero también puede fortalecerlo.
Por lo tanto, se puede creer que el conocimiento
científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión
perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra
el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia
intelectual sus propios errores.
La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. "Los dioses se nutren de nuestras ideas sobre Dios, pero inmediatamente se tornan despiadadamente exigentes". La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.
2.- Los principio de un conocimiento pertinente El conocimiento del mundo, en tanto que el mundo se
vuelve una necesidad intelectual y vital al mismo tiempo, es el problema
universal para todo ciudadano del nuevo milenio; ¿Cómo lograr el acceso a la
información sobre el mundo y cómo lograr la posibilidad de articularla y
organizarla? ¿Como concebir y percibir el contexto, lo Global, lo
Multidimensional y lo complejo? Para articular y organizar los conocimientos y
así reconocer y conocer los problemas del mundo es necesaria una reforma de
pensamiento. Ahora bien esta reforma es paradigmática y no programática es la
pregunta fundamental para la educación ya que tiene que ver con nuestra aptitud
para organizar nuestro conocimiento.
A este problema universal esta enfrentad la educación del
futuro porque hay una inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave por un
lado entre nuestros saberes desunidos, divididos, compartimentados, y por el
otro, realidades o problemas cada vez más disciplinarios, transversales,
multidimensionales, transnacionales, globales y planetarios”.
La educación debe promover una "inteligencia
general" apta para referirse al contexto, a lo global, a lo
multidimensional y a la interacción compleja de los elementos. Esta
inteligencia general se construye a partir de los conocimientos existentes y de
la crítica de los mismos. Su disposición fundamental es la capacidad de
plantear y de resolver problemas.
3.- Enseñar la
condición humana Una aventura común
ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos deben reconocerse
en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural
inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es situarlo en el universo y,
al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el
del ser humano también debe ser contextualizado: ¿Quiénes somos? es una
cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Lo
humano es y se desarrolla en bucles:
·
cerebro- mente-
cultura
·
razón - afecto –
impulso
·
individuo - sociedad
-especie.
En tal sentido, Todo desarrollo verdaderamente humano
significa comprender al hombre como conjunto de todos estos bucles y a la
humanidad como una y diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas
inseparables fundamentales de la educación. La cultura en general no existe
sino a través de las culturas. La educación deberá mostrar el destino
individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como
ciudadanos de la Tierra. Éste será el núcleo esencial formativo del futuro.
4.- Enseñar la
identidad terrenal La historia humana
comenzó con una dispersión, una diáspora de todos los humanos hacia regiones
que permanecieron durante milenios aisladas, produciendo una enorme diversidad
de lenguas, religiones y culturas. En los tiempos modernos se ha producido la
revolución tecnológica que permite volver a relacionar estas culturas, volver a
unir lo disperso... El europeo medio se encuentra ya en un circuito mundial del
confort, circuito que aún está vedado a tres cuartas partes de la humanidad.
Es necesario introducir en la educación una noción
mundial más poderosa que el desarrollo económico: El desarrollo intelectual,
afectivo y moral a escala terrestre. La perspectiva planetaria es
imprescindible en la educación. Pero, no sólo para percibir mejor los
problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra
Tierra considerada como última y primera patria. El término patria incluye
referencias etimológicas y afectivas tanto paternales como maternales. En esta
perspectiva de relación paterno- materno- filial es en la que se construirá a
escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y
espiritual. "Hemos tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad
terrenal", dijo Morin citando a Marx ("la historia ha progresado por
el lado malo") pero manifestó su esperanza citando en paralelo otra frase,
en esta ocasión de Hegel: "La lechuza de la sabiduría siempre emprende su
vuelo al atardecer." Nunca es tarde para mejorar
5.- Enfrentar las
incertidumbres Todas las sociedades
creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma natural. Los
siglos pasados siempre creyeron que el futuro se conformaría de acuerdo con sus
creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en el tiempo, es el paradigma
de esta seguridad de pervivir.
Sin embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores
y posteriores, el musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La
cultura occidental dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma y
continuó refiriéndose a la época romana como una época ideal que debíamos
recuperar. El siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como
extrapolación del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre
nuestro futuro. La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan
válido para la evolución social como la formulación del mismo por Heisenberg
para la Física. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la
evolución! biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de
civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o
a factores impredecibles.
Pero la incertidumbre no versa sólo sobre el futuro.
Existe también la incertidumbre sobre la validez del conocimiento. Y existe
sobre todo la incertidumbre derivada de nuestras propias decisiones. Una vez
que tomamos una decisión, empieza a funcionar el concepto
ecología de la acción, es decir, se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no podemos predecir. Nos hemos educado aceptablemente bien en un sistema de certezas, pero nuestra educación para la incertidumbre es deficiente. En el coloquio, respondiendo a un educador que pensaba que las certezas son absolutamente necesarias, Morin matizó y reafirmó su pensamiento: "existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos.
6.- Enseñar la
comprensión La comprensión se ha
tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la educación tiene que
abordarla de manera directa y en los dos sentidos: la comprensión interpersonal
e intergrupal y la comprensión a escala planetaria.
En este mismo orden, Morín constató que comunicación no
implica comprensión. Ésta última siempre está amenazada por la incomprensión de
los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones
políticas.
A veces confrontamos cosmovisiones incompatibles. Los grandes
enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y el
sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser
humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Por
ejemplo, impide la comprensión marcar a determinados grupos sólo con una
etiqueta: sucios, ladrones, intolerantes. Positivamente, Morín ve las
posibilidades de mejorar la comprensión mediante: la apertura empática hacia
los demás y la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no
atenten a la dignidad humana.
7.- La ética del
género humano Además de las éticas particulares, la
enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de
nuestro tiempo. Morín presenta el bucle individuo - sociedad - especie como
base para enseñar la ética venidera.
En el bucle individuo- sociedad surge el deber ético de
enseñar la democracia. Ésta implica consensos y aceptación de reglas
democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos. El contenido
ético de la democracia afecta a todos esos niveles. El respeto a la diversidad
significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría.
En la relación individuo - especie se fundamenta la necesidad de enseñar la
ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana
para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a
escala terrestre.
El autor se dedicó
a postular cambios concretos en el sistema educativo desde la etapa de primaria
hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo
que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las
partes y el todo, lo simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo
epistemológico, según el cual las universidades deberían dedicar el diez por
ciento de sus presupuestos a financiar la reflexión sobre el valor y la
pertinencia de lo que enseñan.
Conclusión
En este momento la búsqueda de la calidad de la educación
básica en nuestro país se centra en mejorar el aprendizaje del español y las
matemáticas. Sin embargo, existe una preocupación creciente por la educación en
valores (justicia, democracia, libertad, tolerancia, respeto, etcétera), que
puede ser la puerta de entrada a una educación para el diálogo y la comprensión
intercultural. Pero los cambios comienzan con nosotros mismos, haciendo lo que
nos corresponde hacer.
Edgar Morín da un repaso a todo lo que deberíamos dar
importancia y no se la damos. La educación debería ser la principal
preocupación para todo el mundo, ya que no hay nada mejor que una persona bien
educada, con buenos valores y principios, pero nadie le presta atención. Al
igual que el autor, creo que una sociedad sin una educación que se base en
estos 7 saberes, es una sociedad vacía, una sociedad anticuada, que se estanca
y que no avanza.
Consideramos que los miembros de la sociedad debemos plantarnos cómo se está educando ahora a los niños, a las generaciones del futuro y seguramente todos llegarían a la conclusión de que debemos cambiar. Actualmente la educación se está basando en la tolerancia, en el mestizaje (que es enriquecedor)... pero aun así no se debe olvidar la comprensión, el no tener miedo a las incertidumbres, la ilusión, los errores y la ética.
Consideramos que los miembros de la sociedad debemos plantarnos cómo se está educando ahora a los niños, a las generaciones del futuro y seguramente todos llegarían a la conclusión de que debemos cambiar. Actualmente la educación se está basando en la tolerancia, en el mestizaje (que es enriquecedor)... pero aun así no se debe olvidar la comprensión, el no tener miedo a las incertidumbres, la ilusión, los errores y la ética.
Los siete saberes que enumera Morín en el libro son muy
importantes y que si no fuera porque los he leído en este libro no hubiera sido
consciente de ellos, ya que yo creo que pueden llegar a pasar desapercibidos. Y
por ello, ya que Morín los ha definido tan bien, se deberían aplicar en el
futuro de la educación, pero en el futuro inmediato, no dejar que acaben en
"saco roto".
Morín ha hecho un libro, a nuestro parecer, muy completo
y muy compacto, que en pocas líneas nos ha resumido lo más importante de la
educación, sin olvidar que ha criticado la educación del pasado y la del
presente, para pasar a dar unas soluciones muy posibles y realizables para
nuestro futuro. Las soluciones que nos plantea pueden parecer utópicas o al
menos pueden parecer difíciles de realizar, pero creemos que si todos
pusiéramos de nuestra parte, se podría llegar a tener una mejor educación.
Está claro que la educación debe ser algo que se nos
brinde desde temprana edad, porque ya desde pequeños nos vamos haciendo una
idea, vamos formando la personalidad, nuestros principios, valores y cuando se
es más mayor es mucho más difícil cambiar nuestras concepciones del mundo y de
nosotros mismos, por eso en los colegios la educación debe ser comprensiva,
tolerante, democrática para que esos niños se conviertan luego en hombres
tolerantes, comprensivos y democráticos que vivan en una sociedad con esas
mismas características.
Por último sería gratificante vivir en un mundo donde
todos nos entendiéramos, todos nos escuchásemos y no hubiera problemas, sino
que hubiera una gran tolerancia entre las distintas culturas y sociedades. Este
es un mundo utópico o fantástico, pero espero que con el cambio en la educación
podamos alcanzar la máxima perfección.
Fuente: Rodriguez Marianny, Lopez William, Azuaje Maria
MAESTRIA GERENCIA SABANETA