viernes, 31 de mayo de 2013

Los Siete Saberes de la Educacion para el Futuro (Ensayo)



 

 Introducción

Hablar de la educación que se debe impartir en el futuro, es un tema bastante complejo ya que se trata de considerar e incluir en la misma, factores que no han sido tomados en cuenta. Hoy en día los adelantos tecnológicos tales como la Internet, las redes de comunicación, la telefonía celular y las telecomunicaciones en general nos mantienen unidos a través de una red de comunicación expandida por todo el mundo, que sin embrago deja por un lado las verdaderas necesidades de la sociedad: una educación que brinde las herramientas para enfrentar las adversidades del presente y futuro.
Por lo tanto, Si queremos que la Tierra pueda satisfacer las necesidades de los seres humanos que la habitan, entonces la sociedad humana debe transformarse. En esta evolución hacia los cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos, la educación en su sentido más amplio desempeña un papel preponderante. La educación es la fuerza del futuro, pues constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la creciente complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo.
La educación actual tiene muchos obstáculos para avanzar. Por ende nuestros esfuerzos por mejorar la educación deben ser mayores. Debemos reconsiderar la organización del conocimiento, y para ello debemos derribar las barreras tradicionales entre las disciplinas y concebir una manera de reunir lo que hasta ahora ha estado separado. Debemos reformular nuestras políticas y programas educativos. Y al realizar estas reformas es necesario mantener la mirada fija a largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras, pues tenemos una enorme responsabilidad en relación a ellas.
La educación del futuro debe considerar saberes que son normalmente ignorados en la educación actual. En este libro Edgar Morín expone las razones por las que la educación puede ayudar a construir un mañana viable.

Hace un llamado a la humanidad, especialmente a los maestros, a luchar contra siete cegueras fuertemente arraigadas en el conocimiento y la cultura que impiden advertir la luz. Expone y explica estos siete saberes a manera de concepciones, lógicas de pensamiento que podrán romper con la idea de conocimiento que ha predominado en la sociedad actual. Siete actitudes ante el conocimiento y consideraciones sobre lo que éste es.

 
SIETE SABERES PARA LA EDUCACION DEL FUTURO 

1.- Las cegueras del conocimiento  el error y la ilusiónTodo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al ataque de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de nuestras ideas, etc. 

Así mismo, se podría decir que, despojando de afecto todo conocimiento, eliminamos el riesgo de error. Pero es cierto que el odio, la amistad o el amor pueden enceguecernos,  también es cierto que el desarrollo de la inteligencia es inseparable de la afectividad. La afectividad puede oscurecer el conocimiento pero también puede fortalecerlo. 

Por lo tanto, se puede creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia intelectual sus propios errores. 

La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. "Los dioses se nutren de nuestras ideas sobre Dios, pero inmediatamente se tornan despiadadamente exigentes". La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer objetivo de la educación del futuro será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.

 2.-  Los principio de un conocimiento pertinente El conocimiento del mundo, en tanto que el mundo se vuelve una necesidad intelectual y vital al mismo tiempo, es el problema universal para todo ciudadano del nuevo milenio; ¿Cómo lograr el acceso a la información sobre el mundo y cómo lograr la posibilidad de articularla y organizarla? ¿Como concebir y percibir el contexto, lo Global, lo Multidimensional y lo complejo? Para articular y organizar los conocimientos y así reconocer y conocer los problemas del mundo es necesaria una reforma de pensamiento. Ahora bien esta reforma es paradigmática y no programática es la pregunta fundamental para la educación ya que tiene que ver con nuestra aptitud para organizar nuestro conocimiento. 

A este problema universal esta enfrentad la educación del futuro porque hay una inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave por un lado entre nuestros saberes desunidos, divididos, compartimentados, y por el otro, realidades o problemas cada vez más disciplinarios, transversales, multidimensionales, transnacionales, globales y planetarios”. 

La educación debe promover una "inteligencia general" apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de los elementos. Esta inteligencia general se construye a partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos. Su disposición fundamental es la capacidad de plantear y de resolver problemas. 

3.- Enseñar la condición humana Una aventura común ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado: ¿Quiénes somos? es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos. Lo humano es y se desarrolla en bucles:
·         cerebro- mente- cultura
·         razón - afecto – impulso
·         individuo - sociedad -especie.
En tal sentido, Todo desarrollo verdaderamente humano significa comprender al hombre como conjunto de todos estos bucles y a la humanidad como una y diversa. La unidad y la diversidad son dos perspectivas inseparables fundamentales de la educación. La cultura en general no existe sino a través de las culturas. La educación deberá mostrar el destino individual, social, global de todos los humanos y nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra. Éste será el núcleo esencial formativo del futuro. 

4.- Enseñar la identidad terrenal La historia humana comenzó con una dispersión, una diáspora de todos los humanos hacia regiones que permanecieron durante milenios aisladas, produciendo una enorme diversidad de lenguas, religiones y culturas. En los tiempos modernos se ha producido la revolución tecnológica que permite volver a relacionar estas culturas, volver a unir lo disperso... El europeo medio se encuentra ya en un circuito mundial del confort, circuito que aún está vedado a tres cuartas partes de la humanidad. 

Es necesario introducir en la educación una noción mundial más poderosa que el desarrollo económico: El desarrollo intelectual, afectivo y moral a escala terrestre. La perspectiva planetaria es imprescindible en la educación. Pero, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra Tierra considerada como última y primera patria. El término patria incluye referencias etimológicas y afectivas tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación paterno- materno- filial es en la que se construirá a escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. "Hemos tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad terrenal", dijo Morin citando a Marx ("la historia ha progresado por el lado malo") pero manifestó su esperanza citando en paralelo otra frase, en esta ocasión de Hegel: "La lechuza de la sabiduría siempre emprende su vuelo al atardecer." Nunca es tarde para mejorar 

5.- Enfrentar las incertidumbres  Todas las sociedades creen que la perpetuación de sus modelos se producirá de forma natural. Los siglos pasados siempre creyeron que el futuro se conformaría de acuerdo con sus creencias e instituciones. El Imperio Romano, tan dilatado en el tiempo, es el paradigma de esta seguridad de pervivir. 

Sin embargo, cayeron, como todos los imperios anteriores y posteriores, el musulmán, el bizantino, el austrohúngaro y el soviético. La cultura occidental dedicó varios siglos a tratar de explicar la caída de Roma y continuó refiriéndose a la época romana como una época ideal que debíamos recuperar. El siglo XX ha derruido totalmente la predictividad del futuro como extrapolación del presente y ha introducido vitalmente la incertidumbre sobre nuestro futuro. La educación debe hacer suyo el principio de incertidumbre, tan válido para la evolución social como la formulación del mismo por Heisenberg para la Física. La historia avanza por atajos y desviaciones y, como pasa en la evolución! biológica, todo cambio es fruto de una mutación, a veces de civilización y a veces de barbarie. Todo ello obedece en gran medida al azar o a factores impredecibles. 

Pero la incertidumbre no versa sólo sobre el futuro. Existe también la incertidumbre sobre la validez del conocimiento. Y existe sobre todo la incertidumbre derivada de nuestras propias decisiones. Una vez que tomamos una decisión, empieza a funcionar el concepto 

ecología de la acción, es decir, se desencadena una serie de acciones y reacciones que afectan al sistema global y que no podemos predecir. Nos hemos educado aceptablemente bien en un sistema de certezas, pero nuestra educación para la incertidumbre es deficiente. En el coloquio, respondiendo a un educador que pensaba que las certezas son absolutamente necesarias, Morin matizó y reafirmó su pensamiento: "existen algunos núcleos de certeza, pero son muy reducidos. 

6.- Enseñar la comprensión La comprensión se ha tornado una necesidad crucial para los humanos. Por eso la educación tiene que abordarla de manera directa y en los dos sentidos: la comprensión interpersonal e intergrupal y la comprensión a escala planetaria. 

En este mismo orden, Morín constató que comunicación no implica comprensión. Ésta última siempre está amenazada por la incomprensión de los códigos éticos de los demás, de sus ritos y costumbres, de sus opciones políticas.

 A veces confrontamos cosmovisiones incompatibles. Los grandes enemigos de la comprensión son el egoísmo, el etnocentrismo y el sociocentrismo. Enseñar la comprensión significa enseñar a no reducir el ser humano a una o varias de sus cualidades que son múltiples y complejas. Por ejemplo, impide la comprensión marcar a determinados grupos sólo con una etiqueta: sucios, ladrones, intolerantes. Positivamente, Morín ve las posibilidades de mejorar la comprensión mediante: la apertura empática hacia los demás y la tolerancia hacia las ideas y formas diferentes, mientras no atenten a la dignidad humana. 

7.- La ética del género humano  Además de las éticas particulares, la enseñanza de una ética válida para todo el género humano es una exigencia de nuestro tiempo. Morín presenta el bucle individuo - sociedad - especie como base para enseñar la ética venidera. 

En el bucle individuo- sociedad surge el deber ético de enseñar la democracia. Ésta implica consensos y aceptación de reglas democráticas. Pero también necesita diversidades y antagonismos. El contenido ético de la democracia afecta a todos esos niveles. El respeto a la diversidad significa que la democracia no se identifica con la dictadura de la mayoría. 

En la relación individuo - especie se  fundamenta la necesidad de enseñar la ciudadanía terrestre. La humanidad dejó de ser una noción abstracta y lejana para convertirse en algo concreto y cercano con interacciones y compromisos a escala terrestre. 

El autor se  dedicó a postular cambios concretos en el sistema educativo desde la etapa de primaria hasta la universidad: la no fragmentación de los saberes, la reflexión sobre lo que se enseña y la elaboración de un paradigma de relación circular entre las partes y el todo, lo simple y lo complejo. Abogó por lo que él llamó diezmo epistemológico, según el cual las universidades deberían dedicar el diez por ciento de sus presupuestos a financiar la reflexión sobre el valor y la pertinencia de lo que enseñan.

Conclusión 

En este momento la búsqueda de la calidad de la educación básica en nuestro país se centra en mejorar el aprendizaje del español y las matemáticas. Sin embargo, existe una preocupación creciente por la educación en valores (justicia, democracia, libertad, tolerancia, respeto, etcétera), que puede ser la puerta de entrada a una educación para el diálogo y la comprensión intercultural. Pero los cambios comienzan con nosotros mismos, haciendo lo que nos corresponde hacer. 

Edgar Morín da un repaso a todo lo que deberíamos dar importancia y no se la damos. La educación debería ser la principal preocupación para todo el mundo, ya que no hay nada mejor que una persona bien educada, con buenos valores y principios, pero nadie le presta atención. Al igual que el autor, creo que una sociedad sin una educación que se base en estos 7 saberes, es una sociedad vacía, una sociedad anticuada, que se estanca y que no avanza.

Consideramos que los miembros de la sociedad debemos plantarnos cómo se está educando ahora a los niños, a las generaciones del futuro y seguramente todos llegarían a la conclusión de que debemos cambiar. Actualmente la educación se está basando en la tolerancia, en el mestizaje (que es enriquecedor)... pero aun así no se debe olvidar la comprensión, el no tener miedo a las incertidumbres, la ilusión, los errores y la ética. 

Los siete saberes que enumera Morín en el libro son muy importantes y que si no fuera porque los he leído en este libro no hubiera sido consciente de ellos, ya que yo creo que pueden llegar a pasar desapercibidos. Y por ello, ya que Morín los ha definido tan bien, se deberían aplicar en el futuro de la educación, pero en el futuro inmediato, no dejar que acaben en "saco roto".
Morín ha hecho un libro, a nuestro parecer, muy completo y muy compacto, que en pocas líneas nos ha resumido lo más importante de la educación, sin olvidar que ha criticado la educación del pasado y la del presente, para pasar a dar unas soluciones muy posibles y realizables para nuestro futuro. Las soluciones que nos plantea pueden parecer utópicas o al menos pueden parecer difíciles de realizar, pero creemos que si todos pusiéramos de nuestra parte, se podría llegar a tener una mejor educación. 

Está claro que la educación debe ser algo que se nos brinde desde temprana edad, porque ya desde pequeños nos vamos haciendo una idea, vamos formando la personalidad, nuestros principios, valores y cuando se es más mayor es mucho más difícil cambiar nuestras concepciones del mundo y de nosotros mismos, por eso en los colegios la educación debe ser comprensiva, tolerante, democrática para que esos niños se conviertan luego en hombres tolerantes, comprensivos y democráticos que vivan en una sociedad con esas mismas características. 

Por último sería gratificante vivir en un mundo donde todos nos entendiéramos, todos nos escuchásemos y no hubiera problemas, sino que hubiera una gran tolerancia entre las distintas culturas y sociedades. Este es un mundo utópico o fantástico, pero espero que con el cambio en la educación podamos alcanzar la máxima perfección.

Fuente: Rodriguez Marianny, Lopez William, Azuaje Maria  
MAESTRIA GERENCIA SABANETA

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